
Con Taracá, su decimoquinto álbum de estudio, el cantautor uruguayo Jorge Drexler regresa a los sonidos de su país para explorar nuevas formas de diálogo musical. Entre los tambores del candombe, las tradiciones afro-uruguayas y colaboraciones con artistas de distintas generaciones. En Carrusel de las Artes, Drexler comparte detalles sobre esta reflexión sobre el presente, la memoria y la intolerancia en América Latina.
Publicado en marzo de 2026, Taracá reúne once canciones en las que el candombe dialoga con géneros como la murga uruguaya y el flamenco. El título combina el sonido rítmico de los tambores con una expresión cotidiana en Uruguay y otros países latinoamericanos: «estar acá».
«Vivimos en un mundo donde estamos en todos lados, menos acá», explica Drexler, quien invita a detenerse y habitar el presente. Médico de formación, ganador de un Óscar por Al otro lado del río, de la película Diarios de motocicleta, y distinguido con varios Latin Grammy, el artista asegura que, después de más de tres décadas de carrera, mantiene intacta su curiosidad musical.
El candombe como raíz y punto de encuentro
Radicado en España, Drexler regresó a Uruguay para profundizar en las tradiciones musicales de su país, especialmente en aquellas de origen africano. «Soy un testigo admirado de lo que pasa con la cultura africana en Uruguay», afirma.
El músico destaca la expansión del candombe, una expresión cultural que, según recuerda, tenía una presencia mucho más limitada en las calles de Montevideo durante los años ochenta. Hoy, los tambores resuenan en numerosos barrios de la capital.
Para construir ese universo sonoro, Drexler colaboró con la Rueda de Candombe y la murga uruguaya Falta y Resto. El álbum también incorpora otras influencias a través de la artista puertorriqueña Young Miko y la cantaora española Ángeles Toledano.
Cuando prohibir la música no funciona
En Ante la duda, baila, una de las canciones del disco, Drexler recorre la historia de expresiones musicales que fueron censuradas o perseguidas, como la zarabanda en España, el chuchumbé en México, el tango, el candombe y el reguetón en Puerto Rico.
El recorrido muestra cómo los intentos de prohibición no necesariamente consiguen borrar una expresión cultural. También invita a cuestionar los prejuicios entre generaciones: estilos como el punk, la new wave y el reggae, hoy reconocidos por sus aportes musicales, también despertaron rechazo en sus comienzos.
Uruguay, entre la memoria y la intolerancia
La historia personal de Drexler está marcada por la dictadura militar uruguaya. Parte de su familia tuvo que exiliarse y personas cercanas fueron encarceladas; sus propios familiares abandonaron el país durante un año debido a las presiones de aquella época.
Esa experiencia alimenta su preocupación por la creciente intolerancia en América Latina, aunque el músico considera necesario evitar el pesimismo. Para él, recordar es fundamental para comprender el presente y prevenir la repetición de los errores del pasado.
En esa reflexión también mira hacia España, donde sigue pendiente la identificación de víctimas de la Guerra Civil y la apertura de fosas comunes, incluida la búsqueda de los restos del poeta Federico García Lorca.
Con Taracá, Drexler conecta música, identidad y memoria para reivindicar las raíces culturales sin renunciar a la exploración. Una invitación a volver a lo propio y, al mismo tiempo, a prestar atención al lugar y al momento que habitamos.
