La democracia puede perderse en silencio (OPINION)


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Las democracias no siempre desaparecen con el ruido de los tanques, los golpes de Estado o las guerras civiles. En ocasiones, mueren de una forma mucho más silenciosa: mediante decisiones tomadas en las urnas, cambios graduales en las instituciones y una ciudadanía que, cansada de los problemas del presente, deja de vigilar el futuro. Esa es una de las lecciones que muchos observadores internacionales extraen del caso de Nicaragua.

Durante años, una parte importante de la población nicaragüense experimentó un profundo desencanto con la situación política, económica y social. En medio de ese ambiente, muchos apostaron por un cambio que prometía estabilidad, orden y soluciones. Como ocurre en numerosas democracias, el voto fue la herramienta para expresar ese deseo de transformación.

Sin embargo, con el paso del tiempo, diversos organismos internacionales, analistas y organizaciones defensoras de los derechos humanos han señalado un progresivo debilitamiento de las instituciones democráticas en Nicaragua. La concentración del poder, las restricciones a la oposición política, las limitaciones a la prensa independiente y los cambios en las reglas electorales han sido ampliamente documentados por entidades internacionales.

La democracia rara vez desaparece de un día para otro. Generalmente comienza con pequeños cambios que, vistos de forma aislada, parecen normales. Luego llegan reformas legales, modificaciones institucionales y nuevas reglas que reducen poco a poco los espacios de participación ciudadana. Cuando muchos ciudadanos perciben plenamente la magnitud del cambio, recuperar el equilibrio democrático suele ser mucho más difícil.

La imagen que acompaña esta reflexión resume esa preocupación con una frase sencilla pero poderosa: “Cuando cambian el nombre de los poderes, el siguiente en desaparecer es tu voto”.

 Más allá de interpretaciones específicas, el mensaje invita a recordar que las instituciones no son simples edificios o nombres jurídicos; representan los contrapesos que impiden que el poder quede concentrado en una sola dirección.

Realidad distinta

La República Dominicana vive hoy una realidad distinta. Conserva un sistema democrático competitivo, con alternancia política y una amplia participación ciudadana. Sin embargo, precisamente porque disfruta de esas libertades, cada elección representa una enorme responsabilidad colectiva.

El proceso electoral de 2028 no debe convertirse únicamente en una competencia entre simpatías, emociones o campañas publicitarias. También debe ser un momento de reflexión profunda sobre el tipo de país que desean construir los dominicanos durante las próximas décadas.

Toda sociedad enfrenta problemas que generan frustración: inseguridad, costo de la vida, corrupción, desigualdad o deficiencias institucionales. Es natural que la población quiera cambios. Lo importante es que esos cambios fortalezcan las instituciones democráticas y no debiliten los mecanismos que garantizan las libertades ciudadanas.

La historia demuestra que las democracias más sólidas no son aquellas donde nunca existen dificultades, sino aquellas donde los ciudadanos aprenden a corregir sus errores sin renunciar a las reglas del sistema democrático.

Nicaragua constituye un caso que muchos analistas estudian precisamente porque muestra cómo un proceso político puede transformarse profundamente con el paso de los años. No es una historia que deba utilizarse para sembrar miedo, sino para promover la reflexión.

En democracia, votar es un derecho, pero también una enorme responsabilidad. Cada elección deja consecuencias que pueden extenderse durante muchos años. Por eso, antes de depositar el voto, conviene analizar propuestas, trayectoria, respeto a las instituciones y compromiso con las libertades públicas.

La democracia no suele perderse de golpe. A veces se desvanece lentamente, mientras muchos creen que nada importante está ocurriendo. Y cuando finalmente se comprende el valor de un voto libre, puede resultar mucho más difícil recuperarlo que haberlo protegido desde el principio. Venezuela y Cuba son otros ejemplos para tomar en cuenta.

angelpuello@gmail.com

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