
En la mañana de este 26 de agosto, Nepal registró una inmensa riada e inundaciones repentinas que golpearon con fuerza al norte del país, sobre todo al distrito de Rawusa, en la provincia de Bagmati, cerca de la frontera con el Tíbet, en China.
Hasta el momento, y mientras prosiguen las labores de rescate en esa zona montañosa del país asiático, la Policía nepalí ha confirmado haber recuperado los cuerpos de 157 fallecidos, mientras que las autoridades chinas confirmaron al menos tres muertos en el condado tibetano de Gyirong.
Además, a ambos lados de la frontera, son cientos los desaparecidos, en su mayoría peregrinos indios que se dirigían al Monte Kailash, un lugar sagrado para el hinduismo. La zona, asimismo, atrae a amantes del senderismo de todo el mundo, por lo que entre las personas de las que no se conoce su paradero hay ciudadanos de países como Estados Unidos, Australia, Reino Unido o Canadá.
El fenómeno –cuya causa más probable, según expertos, sería un desprendimiento glaciar a unos 20 kilómetros al noreste del paso de Rasuwagadhi (frontera entre Nepal y China)– provocó un deslizamiento masivo de lodo y sedimentos en el río Lhende, una masa de agua que, sobre las 9:15 (hora local) llegó al río Bhote Koshi y barrió con todo a su paso.
La fuerza y el impacto de los deslaves y las inundaciones quedaron registradas por cámaras de seguridad y algunos videos grabados con teléfonos móviles, que muestran cómo pequeños pueblos enteros, embalses, puentes y otras infraestructuras son arrasadas por la veloz crecida, mientras decenas de personas intentan escapar, algunas de las cuales también quedan sepultadas bajo la corriente.
En algunos casos, al ver la llegada de la potente corriente, ciudadanos optaron por correr hacia las zonas más elevadas del área montañosa afectada por las riadas, muchos sin dejar de registrar lo ocurrido con sus cámaras, dando forma a imágenes crudas de la huida y de la devastación.
Las imágenes, como en el caso de uno de los videos más viralizados, grabado desde un bus lleno de alumnos de escuela en el distrito de Rasuwa, da cuenta de cómo, en pocos segundos, el torrente crece en velocidad y altura.
Los escarpados valles de la región son vitales para la economía y las vías de comunicación, pero son áreas expuestas cuando se trata de desastres de este tipo. Algunas imágenes mostraban lo que parecían ser los segundos pisos de edificios en el distrito de Nuwakot, uno de los más afectados de Nepal, cubiertos de lodo tras el paso del torrente.
Las escenas en cada grabación se repiten: la riada que lleva consigo todo y deja a su paso escombros, vehículos sepultados y algunos supervivientes, aturdidos, cubiertos de lodo.
Según los balances oficiales, al menos 80 puentes han sido destruidos (35 vehiculares y 45 colgantes peatonales) y el proyecto hidroeléctrico Langtang Khola, cuya construcción acababa de concluir, sufrió «serios daños», reportó el periódico Kathmandu Post.
En algunas de las imágenes grabadas por los testigos, se puede observar cómo incluso los restos de las estructuras arrastradas contribuyen a derribar otras edificaciones.
De inmediato, el Gobierno nepalí ordenó movilizar helicópteros del Ejército y de privados para rescatar a heridos y personas atrapadas.
Según el balance más reciente de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA), al menos 93 personas han sido rescatadas por tierra y 116 con las aeronaves.
También, el Ejecutivo declaró zona de desastre por tres meses en las áreas afectadas, dispuso atención médica gratuita para los heridos, alojamiento y alimentos para quienes perdieron sus viviendas y apoyo económico inmediato a las familias de los fallecidos, además de ordenar la reapertura de carreteras bloqueadas y el restablecimiento de servicios en cuanto sea posible.
Por su parte, gobiernos y organizaciones internacionales han comenzado a movilizarse para enviar asistencia a Nepal, como en el caso de la Unión Europea, que habilitó el sistema satelital Copernicus para mapear las zonas afectadas, o India, que dijo estar coordinando para acercar equipos de rescate y ya envió diez toneladas de ayuda humanitaria.
Con EFE
