Las grandes editoriales rechazan los libros escritos con IA, pero también la usan a escondidas


Este año, la noticia principal es que las editoriales estadounidenses parecen estar contraatacando contra la IA, desde demandar a Google por infracción de derechos de autor hasta cancelar libros de autores sospechosos de usar grandes modelos de lenguaje (LLM).

Pero a escondidas, al menos tres de las cinco grandes editoriales estadounidenses (conocidas como Big Five), HarperCollins, Simon & Schuster y Hachette, han ido incorporando herramientas de IA en sus procesos editoriales sin hacerlo público ni contar con el consentimiento de los autores.

De alguna forma, la IA es parte del libro que tienes en tus manos

Según entrevistas realizadas a más de dos docenas de trabajadores, los cuales hablaron bajo condición de anonimato, las editoriales están utilizando LLM como Claude y ChatGPT para enviar correos electrónicos a agentes literarios, redactar textos publicitarios y de contraportada, diseñar portadas y generar materiales de marketing.

Al mismo tiempo, varios miembros del equipo editorial afirman que los famosos casos de autores acusados ​​de usar programas de IA para escribir sus libros, como la novela de terror Shy Girl de Hachette o el thriller policíaco Call Me, I’ll Hide the Body de Macmillan, son solo la punta del iceberg. «Todas las editoriales tienen alguna historia de alguien muy prestigioso cuyo libro fue cancelado por el uso descarado de IA, sin que esto llegara a los periódicos», comenta un editor.

En HarperCollins, los directivos adquirieron licencias de Claude a Anthropic hace meses, «pero se dieron cuenta que no sabían cómo implementarla», menciona un empleado actual. A continuación, a decenas de trabajadores, tanto de nivel junior como sénior, se les «obligó a ofrecerse como voluntarios para convertirse en campeones de la IA» y se les encomendó la tarea de descubrir casos de uso en sesiones mensuales de lluvia de ideas con personal de toda la empresa.

Esta primavera, cuando algunos empleados de HarperCollins expresaron su preocupación por las repercusiones legales, éticas y medioambientales de la IA en una de estas sesiones de intercambio de ideas, la persona que dirigía la reunión desestimó sus inquietudes calificándolas de «el precio de hacer negocios». Poco después, se añadió una declaración a la nueva sección sobre IA del portal online para empleados de HarperCollins, en la que se señalaba que aunque la IA tiene un impacto medioambiental, supone una pequeña parte de la huella de carbono digital total de la mayoría de las personas.

Algunas personas de HarperCollins se sintieron desconcertadas por las sesiones de lluvia de ideas. «Fue como recibir una bofetada. Llevamos años presentando argumentos comerciales válidos para que nos paguen un sueldo digno y, en cambio, gastan ese dinero en un software que la mayoría de nosotros realmente no necesitamos», comenta un empleado. El salario medio de inicio para los empleados del sector editorial de la ciudad de Nueva York en las Big Five y Scholastic fue de 47,583 dólares en 2023). Además de Claude, los empleados afirman que HarperCollins también adquirió licencias para ChatGPT y Jasper, una plataforma autónoma que promete gestionar flujos de trabajo de marketing.

De acuerdo con un empleado, al menos una división de HarperCollins se ha enfocado en IA desde que obtuvo las licencias de software, lo que incluye videos generativos. Pero, según los trabajadores de HarperCollins, Simon & Schuster y Hachette, uno de los usos más habituales de los LLM es la generación de textos publicitarios.

Los lectores se encuentran con textos publicitarios por todas partes, desde Amazon y Goodreads hasta las contraportadas, y se utilizan para promocionar libros ante libreros, periodistas, creadores de contenido y críticos. Sin embargo, utilizar la IA para generar textos publicitarios es una visión a corto plazo. «Los publicistas tenemos el deber de actuar de buena fe con los lectores y con nuestros colegas de los medios de comunicación, quienes tienen poca tolerancia hacia los argumentos de venta generados por IA», sugiere un empleado de una de las Big Five.

Libros abiertos, un fondo difuminado y una estantería desenfocada en el interior de una biblioteca.

Documentos desclasificados revelan detalles sobre el Proyecto Panamá: libros comprados, desmembrados y digitalizados para entrenar IA. Un método para eludir las leyes de derechos de autor.

Que la IA se involucre en la publicidad editorial es inevitable

Por otro lado, Meg Reid, editora de la editorial independiente Hub City Press, afirma que, lamentablemente, la publicidad redactada por modelos de IA «parece inevitable». «El cambio lo veremos aún más entre las editoriales corporativas que buscan la eficiencia».

Mientras tanto, a principios de este año, los agentes literarios comenzaron a sospechar que determinados editores de las Big Five estaban utilizando la IA para redactar cartas de rechazo. «Entre colegas, comparamos correos electrónicos sobre diferentes libros de los mismos editores, y todos presentaban los mismos indicios clásicos de la redacción con IA, como ‘no esto, sino aquello’ y la regla de los tres términos», recuerda un agente. Empleados de Simon & Schuster, HarperCollins y Hachette afirman a WIRED que creen que las sospechas de los agentes eran acertadas.

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