Lula recibe el respaldo de líderes internacionales tras su reelección


La victoria de Lula, que contradijo las expectativas de quienes apostaban por un triunfo de la derecha, fue celebrada por dirigentes progresistas como la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. También recibió mensajes de reconocimiento de mandatarios conservadores, entre ellos el chileno José Antonio Kast y la peruana Keiko Fujimori, que destacaron la importancia de mantener la cooperación con Brasil.

En paralelo, los mercados financieros se preparaban para una jornada de fuertes caídas. Los inversores revisaban sus expectativas tras el resultado electoral y volvían a poner el foco en la capacidad del próximo Gobierno para contener el endeudamiento público sin debilitar los programas sociales y la inversión.

Una victoria celebrada en América y Europa

Sheinbaum felicitó a Lula con un mensaje en la red social X: «Viva la democracia, ganó el pueblo de Brasil. ¡Felicidades, presidente Lula!». El mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, calificó el resultado de «victoria histórica» y expresó su deseo de profundizar la integración latinoamericana y caribeña.

En Argentina, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner celebró el triunfo de su aliado político. «Supo despertar en sus compatriotas sentimiento y sentido para ganar esta batalla», escribió en referencia al mandatario brasileño.

También se pronunciaron el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, y el de Uruguay, Yamandú Orsi, quien dijo haber hablado con su «amigo» Lula para felicitarlo por el resultado y por la jornada electoral.

Desde la derecha regional, Kast aseguró que Chile y Brasil tienen «mucho futuro en común» y expresó su intención de avanzar en la integración económica y la lucha contra el crimen organizado. Fujimori, por su parte, defendió el fortalecimiento de la cooperación bilateral y el desarrollo sostenible de la Amazonía, compartida por ambos países. Los presidentes de Ecuador, Daniel Noboa; República Dominicana, Luis Abinader, y Paraguay, Santiago Peña, también manifestaron su disposición a trabajar con el nuevo Gobierno brasileño.

La victoria mantiene a Brasil, la mayor economía de América Latina, bajo un Gobierno progresista en una región donde varios países giraron hacia la derecha en los últimos años. El resultado también adquiere relevancia en un escenario internacional marcado por las tensiones entre Washington y distintos gobiernos latinoamericanos.

La Unión Europea y Francia apuestan por reforzar sus vínculos con Brasil

En Europa, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, felicitó a Lula y afirmó que el resultado representa una victoria para «la democracia y el multilateralismo». La dirigenta defendió la continuidad de la cooperación entre la Unión Europea (UE) y Brasil en materia comercial, climática y política.

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, también conversó telefónicamente con el mandatario brasileño y destacó que ambas partes son «socios sólidos». Entre sus prioridades mencionó el comercio libre y abierto, el orden internacional basado en reglas y la cooperación frente a los desafíos globales.

Las relaciones entre Brasil y la UE están atravesadas por el acuerdo comercial con el Mercosur, firmado este año tras más de dos décadas de negociaciones. Según los datos citados por la Comisión Europea, el bloque comunitario representa el 15,3% del comercio brasileño y es su segundo socio comercial, después de China.

El presidente francés, Emmanuel Macron, también felicitó a Lula y lo invitó a reforzar la asociación estratégica entre ambos países. «Francia y Brasil tienen mucho que construir juntos», escribió, antes de llamar a trabajar por «un mundo más justo».

Desde España, Pedro Sánchez presentó el resultado como una señal favorable para la izquierda internacional. «Lo que ha pasado en Brasil, pasará también en España. La remontada del progresismo global acaba de empezar», afirmó en referencia a las elecciones generales españolas previstas para el 29 de noviembre.

China e India, socios de Brasil en el grupo de los BRICS, también expresaron su voluntad de continuar la cooperación. El Gobierno chino destacó la relación bilateral, mientras que el primer ministro indio, Narendra Modi, felicitó a Lula y defendió la continuidad del trabajo conjunto en favor de las prioridades compartidas del Sur Global.

Los mercados reaccionan ante las dudas sobre el rumbo fiscal

La respuesta de los mercados contrastó con las felicitaciones diplomáticas. Los inversores habían apostado por un giro a la derecha después de que Flávio Bolsonaro terminara primero en la primera vuelta, lo que había impulsado las acciones brasileñas y fortalecido al real frente al dólar.

Tras la victoria de Lula, los futuros del real brasileño para noviembre llegaron a caer más del 10%, mientras que el fondo cotizado iShares MSCI Brazil registraba una caída del 26% en las operaciones previas a la apertura. Algunos bonos internacionales brasileños de largo plazo también perdían más de dos centavos, según datos citados por Reuters.

La reacción refleja las dudas de los inversores sobre la capacidad del próximo Gobierno para estabilizar la deuda pública y avanzar en la consolidación fiscal. La atención se centra ahora en la elección del próximo ministro de Hacienda y en las señales que esa designación pueda ofrecer sobre las prioridades económicas de Lula.

«Los inversores quieren un compromiso claro y creíble con la disciplina fiscal», señaló Alejo Czerwonko, responsable de inversiones para mercados emergentes de UBS Global Wealth Management, citado por Reuters. Otros analistas advirtieron que el repunte de los activos brasileños registrado tras la primera vuelta podría revertirse mientras no haya un plan fiscal definido.

El desafío para Lula será compatibilizar la reducción del déficit y la estabilización de la deuda con la protección de los programas sociales y la inversión pública. La deuda del país ya supera el 82% del producto interno bruto, mientras que las pensiones y otros gastos obligatorios reducen el margen para realizar recortes.

El equipo del presidente busca alcanzar un superávit presupuestario de alrededor del 1,3% del PIB para 2030. Sin embargo, los inversores reclaman detalles sobre cómo se alcanzará ese objetivo y advierten que la aplicación de cualquier programa fiscal dependerá también de la capacidad del Gobierno para negociar con un Congreso donde la oposición tiene peso.

A esa incertidumbre económica se suma la postura de Flávio Bolsonaro, que se negó a reconocer la derrota y anunció que pedirá la anulación de los comicios. Para los mercados, la evolución de esa disputa y el respeto al proceso institucional serán factores adicionales para evaluar el escenario político brasileño.

Lula asumirá su cuarto mandato el próximo 5 de enero, a los 81 años. Su nuevo Gobierno comenzará con un amplio reconocimiento internacional, pero también con la presión de demostrar que puede sostener su agenda social sin perder la confianza de los inversores.

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