Más de 400 colegios bloqueados en Francia en la segunda semana de protestas estudiantiles


Un estudiante de 15 años que protestaba en Lens, al norte de Francia, sufrió este lunes una amputación de la mano después de que recogiera una granada aturdidora de la policía, según declaró a los periodistas el prefecto local François-Xavier Lauch, a medida que las movilizaciones estudiantiles en Francia intentan retomar el pulso contra el Gobierno después de un fin de semana de relativa calma.

Al menos 413 centros educativos franceses, de un total de 3.700, se han visto afectados este lunes por bloqueos, según datos del Ministerio de Educación. La cifra supone un descenso del 27 % respecto a los 564 centros afectados en la mañana del viernes y del 32 % frente a los 610 registrados el jueves.

Aun así, se registraron choques entre la policía y estudiantes en Lille, uso de gases lacrimógenos en Toulouse, mientras que en París, la directora del Lycée Vauquelin, Carole Zerbib, denunció que su escuela fue atacada por un grupo «muy decidido» de hombres encapuchados que intentó forzar la puerta de entrada del colegio y luego prendió fuego a las instalaciones.

La policía y los bomberos extinguieron rápidamente el incendio; el colegio fue evacuado y las lecciones canceladas. «Fue muy violento y ocurrió muy rápido», señaló la directora, y antes de asegurar que los responsables del incidente no eran estudiantes del instituto.

Las autoridades llamaron la atención sobre el hecho de que el 40% de los institutos afectados este lunes no habían registrado hasta ahora incidentes, lo que, en su opinión, evidencia un intento de extender el movimiento a nuevos centros.

El ministro de Educación, Édouard Geffray, informó el domingo de la suspensión preventiva de las clases en 400 o 500 institutos, ya que «no se han cumplido las condiciones de seguridad» para mantener la actividad. Unos 24 centros educativos han sido «incendiados o saqueados» y 78 docentes habían resultado heridos desde el inicio del movimiento, según cifras oficiales.

La prioridad del gobierno «es restablecer el orden», declaró el lunes la portavoz del Elíseo, Maud Bregeon, a la cadena de televisión ‘CNews’.

Unas 5.000 personas, en su mayoría adolescentes, han sido arrestadas en todo el país y decenas han resultado heridas en las protestas. Este lunes, un estudiante de 17 años fue detenido en Aix-en-Provence, en el sur del país, por su presunta participación en una agresión ocurrida durante las movilizaciones del jueves. El menor, sin antecedentes judiciales, está acusado de lanzar una piedra que golpeó en el ojo a una mujer de unos 50 años, y que lo perdió como consecuencia de la lesión, según ‘BFMTV’. 

Paralelamente, la Fiscalía prolongó la detención de un estudiante de 16 años sospechoso de haber rociado con gasolina a un profesor durante una movilización estudiantil el viernes en La Ciotat, en el sur de Francia, según informó el mismo medio.

Una gran movilización prevista para el martes

Para intentar contener el descontento social, el primer ministro, Sébastien Lecornu, anunció en la noche del domingo una hoja de ruta con cinco áreas de trabajo y pidió a sus ministros que presenten medidas para responder a las reivindicaciones de los estudiantes antes de noviembre.

El plan de Lecornu incluye medidas para garantizar la continuidad de las clases, mejorar las instalaciones escolares, gestionar las ausencias prolongadas de profesores y hacer más transparentes los procedimientos de acceso a la universidad.

Sin embargo, estos anuncios no fueron suficientes para desconvocar la jornada nacional de movilizaciones del martes coordinada por los sindicatos estudiantiles. Las fuerzas de seguridad temen que puedan derivar en nuevos actos de violencia, especialmente en el centro de París, ante la preocupación de que grupos violentos de extrema izquierda y anarquistas intenten infiltrarse en las manifestaciones.

Las protestas serán secundadas por los sindicatos laborales. «Nos ha horrorizado lo que hemos visto en los últimos 10 días y la represión sin precedentes que el gobierno ha organizado contra las protestas de los estudiantes de secundaria», señaló a la cadena ‘TF1’ la dirigente del CGT, Sophie Binet, quien sostuvo que los miembros de ese órgano marcharán el martes «para proteger a los alumnos».

Algunos sindicatos y organizaciones sociales acusan al Estado de emplear una fuerza excesiva frente a menores para contener las protestas. Cinco investigaciones internas examinan actuaciones de los agentes.

Bloqueo del instituto Turgot de París, el 5 de octubre de 2026
Bloqueo del instituto Turgot de París, el 5 de octubre de 2026 © Lou Benoist / AFP

Las protestas comenzaron a finales de septiembre en los suburbios de París por la escasez de profesores, la falta de mantenimiento de las infraestructuras y mejores condiciones educativas, antes de extenderse por toda la nación.

Lecornu, que tiene previsto reunirse el martes con los presidentes de las regiones francesas para abordar la renovación de las instalaciones educativas, señaló que el presupuesto para 2027 contempla un aumento de 1.200 millones de euros para el Ministerio de Educación.

«Los que rompen, pagan»

El Gobierno francés agilizará la tramitación de un proyecto de ley en el parlamento el 27 de octubre para que los responsables de los daños cometidos durante disturbios asuman el costo de las reparaciones, según el portavoz del Ejecutivo, Maud Bregeon.

El proyecto contempla que los autores de infracciones paguen íntegramente las multas y los daños ocasionados, e incluso el Gobierno estudia recurrir a determinadas prestaciones sociales, incluidas las ayudas públicas para vivienda, para recuperar las cantidades adeudadas, señaló Bregeon.

Además, la iniciativa contempla establecer una responsabilidad compartida para las personas que permanezcan en una concentración violenta después de que la policía haya ordenado su represión.

Las protestas comenzaron en París y sus alrededores, pero se han extendido a otras ciudades, como Brest, en el noroeste de Francia (en la imagen).
Las protestas comenzaron en París y sus alrededores, pero se han extendido a otras ciudades, como Brest, en el noroeste de Francia (en la imagen). © Fred Tanneau / AFP

Conocida en Francia como ‘casseurs-payeurs’ (los que rompen, pagan), la norma pretende evitar que los contribuyentes tengan que pagar los daños al mobiliario urbano causados por una minoría violenta entre las protestas, defendió Bregeon.

Con información de Reuters, EFE y medios locales.

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