La detención por parte del ICE del periodista nicaragüense Luis Galeano ocurrió mientras el comunicador trabajaba como conductor de Uber, una actividad que realizaba paralelamente a su labor periodística. Tras ser trasladado a una estación de Policía, Galeano logró comunicarse brevemente con su esposa, Deykell Santamaría, a quien pidió contactar a su abogado y comunicar lo sucedido a periodistas.
“Solo alcanzó a llamarme para decirme que lo agarró ICE”, explicó Deykell al medio ‘100% Noticias’.
La detención ha generado reacciones entre periodistas, opositores y organizaciones vinculadas con el exilio nicaragüense, debido a la trayectoria de Galeano y a su salida de Nicaragua en medio de la crisis sociopolítica que comenzó en 2018.
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Un periodista marcado por la crisis nicaragüense
Luis Galeano tiene 48 años y desarrolló buena parte de su carrera periodística en Nicaragua. Trabajó en el desaparecido periódico ‘El Nuevo Diario’ y entre 2004 y 2006 fue redactor de la delegación nicaragüense de la Agencia EFE.
Su trayectoria también estuvo vinculada con medios de comunicación independientes y a la cobertura de la situación política de su país. Una de sus principales plataformas ha sido ‘Café con Voz’, un programa de opinión y debate que terminó convirtiéndose en uno de los espacios desde los cuales expresó críticas al Gobierno de Nicaragua, encabezado por Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El programa se transmitía por el canal ‘100% Noticias’. Sin embargo, la situación del medio cambió en el contexto de la crisis política y social que atraviesa Nicaragua desde abril de 2018.
La Policía Nacional allanó las instalaciones de ‘100% Noticias’, mientras que el estatal Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor), organismo regulador del sector, ordenó a las empresas de televisión por suscripción retirar el canal de sus servicios. Posteriormente, las oficinas del medio fueron decomisadas.
En ese contexto, Galeano abandonó Nicaragua en diciembre de 2018, después de que un juez de Managua emitiera una orden de captura en su contra. Desde entonces, su carrera periodística continuó desde el exilio.
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La continuidad de ‘Café con Voz’ desde el exilio
Después de abandonar Nicaragua, Galeano se instaló en Estados Unidos y mantuvo su actividad periodística. Desde Miami, continuó realizando ‘Café con Voz’, ahora a través de plataformas digitales y junto a su esposa, Deykell Santamaría.
El espacio conservó su carácter informativo y de opinión y continuó abordando la situación política nicaragüense. La plataforma comunicó públicamente la detención de su director después de que ocurriera en Orlando.
“Nuestro director Luis Galeano ha sido retenido por ICE”, publicó Café con Voz.
Uno de los elementos señalados sobre su situación es que Galeano tiene un proceso de asilo activo y pendiente en Estados Unidos y cuenta con documentación que, según sus defensores, acredita la persecución que sufrió por su trabajo periodístico.
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Declarado «traidor a la patria»
En febrero de 2023, las autoridades nicaragüenses lo incluyeron entre las personas declaradas «traidoras a la patria», privadas de su nacionalidad y de sus bienes.
La medida fue adoptada el 15 de febrero de ese año y alcanzó a Galeano junto a otras figuras conocidas de la oposición, el periodismo, la literatura y la defensa de los Derechos Humanos.
Entre las personas afectadas estuvieron los escritores Sergio Ramírez y Gioconda Belli; el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez; la defensora de derechos humanos Vilma Núñez; el periodista Carlos Fernando Chamorro; y el excomandante Luis Carrión. La medida alcanzó a un centenar de personas.
Para Galeano, esa decisión se produjo varios años después de su salida del país y mientras continuaba desarrollando su actividad periodística desde el exilio.
Su situación se encuentra estrechamente vinculada con la crisis política que atraviesa Nicaragua desde 2018. El conflicto se intensificó después de las elecciones generales de noviembre de 2021, en las que Daniel Ortega fue reelegido para un quinto mandato y cuarto consecutivo.
Aquellos comicios se celebraron con varios de los principales contendientes de Ortega en prisión. Posteriormente, algunos fueron expulsados del país y privados de su nacionalidad y derechos políticos, después de ser acusados de «golpistas» y «traición a la patria».
Es en ese contexto que Galeano se convirtió en una de las voces periodísticas nicaragüenses que continuaron ejerciendo su profesión desde el exterior.
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Galeano, un perseguido político
La detención del periodista provocó reacciones entre sectores de la oposición y del periodismo nicaragüense en el exilio. Sus defensores han pedido a las autoridades estadounidenses que tengan en cuenta su trayectoria y las circunstancias que rodearon su salida de Nicaragua.
Juan Sebastián Chamorro, vocero del Grupo Monteverde y dirigente opositor nicaragüense, se solidarizó con Galeano, su esposa y su familia. Chamorro afirmó que Galeano “es un distinguido periodista nicaragüense que ha luchado por la libertad de expresión, por la verdad, por la justicia, en Nicaragua”.
También advirtió sobre las consecuencias que tendría una eventual deportación a Nicaragua. Según Chamorro, “su vida correría extremo riesgo”.
El dirigente opositor sostuvo además que “Luis es un perseguido político, y merece ser admitido en Estados Unidos, como un asilado político, por el riesgo que él y su familia corren si regresara a Nicaragua”.
Chamorro pidió a las autoridades estadounidenses considerar la trayectoria del comunicador y su trabajo periodístico: “la lucha de Luis Galeano y su programa por la libertad de expresión. Por el bien de Nicaragua, y por el bien de su familia”.
La Fundación para la Libertad de Nicaragua también informó que su presidente, Félix Maradiaga, realizó gestiones tanto a título personal como en representación de la organización ante las autoridades estadounidenses.
La petición solicita “de manera urgente a las autoridades correspondientes a considerar favorablemente su caso, tomando en cuenta la persecución que ha sufrido por su labor como periodista independiente frente a la dictadura de los Ortega-Murillo”.
Entre los argumentos utilizados por sus defensores aparece precisamente la existencia de un proceso de asilo activo y pendiente.
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Con EFE y medios locales
