En un solo año, alrededor de 20 millones de adolescentes de entre 12 y 17 años sufrieron al menos una forma de explotación y abuso sexual facilitados por la tecnología en 21 países, incluidos México, Colombia y Brasil, de acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Se estima que cerca del 60% de estos incidentes se produjeron en redes sociales.
Ante este contexto, el informe ‘A través de los ojos de la infancia: cómo las tecnologías digitales facilitan el abuso sexual infantil’ subraya que es urgente “hacer que las plataformas digitales sean más seguras desde el diseño, reforzando la protección de la privacidad de los niños y niñas, restringiendo los contactos no solicitados por parte de personas adultas, mejorando la seguridad de los sistemas de recomendación y reforzando la detección y la denuncia de abusos”.
La conclusión del nuevo análisis de UNICEF se desprende de una serie de encuestas representativas a nivel nacional aplicadas a más de 21,000 usuarios de internet de entre 12 y 17 años, residentes en más de dos decenas de países entre 2020 y 2025. Los resultados del sondeo se complementaron con 100 entrevistas a profundidad con jóvenes que sufrieron abusos durante su infancia.
La investigación identificó que una proporción significativa de los participantes admitió haber sido víctima de más de uno de estos delitos. En consecuencia, el estudio calcula que más de 15 millones de menores de edad estuvieron expuestos a contenidos sexuales no deseados, mientras que 9 millones recibieron solicitudes para mantener conversaciones sobre temas inapropiados o compartir imágenes íntimas en contra de su voluntad. Además, otros 4 millones fueron vulnerados tras la difusión de contenido explícito suyo sin consentimiento.
Aunque las cifras son alarmantes por sí mismas, los autores advierten que la magnitud del problema podría ser mucho mayor debido a que un gran número de casos no se reporta.
Catherine Russell, directora ejecutiva de UNICEF, enfatiza que “estas experiencias provocan un profundo malestar emocional y angustia mental. Muchos niños y niñas sufren en silencio, sin saber a dónde acudir en busca de ayuda. No podemos mirar hacia otro lado”. La organización señala que más del 40% de los casos no se hacen del conocimiento de nadie, mientras que menos del 1% se comunica a las autoridades correspondientes, trabajadores sociales o líneas telefónicas de ayuda.
El riesgo entre redes sociales y videojuegos en línea
El reporte sugiere que las redes sociales y los juegos en línea facilitan la comisión de estos delitos. Precisa que, en términos generales, seis de cada diez abusos se originaron en plataformas como Facebook, Instagram, Snapchat, TikTok y WhatsApp, mientras que 14% se produjo a través de videojuegos en línea.
No obstante, de manera específica, en ciertos mercados la problemática parece ser mayor. En Colombia, por ejemplo, más de la mitad de los incidentes se vincularon a estos servicios de interacción social, mientras que en Montenegro la incidencia superó el 80%.
El organismo internacional señala de manera tajante que “las características, las funciones y el diseño de dichas plataformas se utilizaron para aprovecharse de la confianza de los niños y niñas”, tanto por personas cercanas a las víctimas como por criminales desconocidos.
En este sentido, el informe cuestiona la idea generalizada de que el abuso en línea es cometido, en su mayoría, por individuos ajenos al círculo cercano de las víctimas. En el 57% de los casos identificados por UNICEF, las prácticas ilícitas involucraron a una persona conocida previamente por el adolescente, incluidos familiares, amigos, parejas sentimentales o compañeros de clase.

