Expertos plantean una estrategia nacional para proyectar los sabores dominicanos antes de 2030.
SANTO DOMINGO.– República Dominicana cuenta con las condiciones para convertirse en un referente de la gastronomía internacional, pero necesita articular una estrategia de marca gastronómica país que preserve su patrimonio culinario y lo proyecte con estándares globales, afirmó el empresario Luis Marino López durante el XX Congreso del Capítulo Dominicano de la Conferencia Panamericana de Escuelas de Hotelería, Gastronomía y Turismo (CONPEHT).
López, fundador de la Comunidad Integral de Líderes Misioneros (CILM) y miembro fundador de la Fundación Sabores Dominicanos, presentó la ponencia magistral “En Dominicana, sabores que trascienden” ante estudiantes, docentes y profesionales reunidos en el Aula Magna de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
Durante su intervención, sostuvo que el país no necesita crear una identidad culinaria, porque ya posee productos, recetas, tradiciones y memorias ancestrales capaces de sustentar una propuesta gastronómica propia.
El desafío, explicó, consiste en integrar a los distintos actores vinculados con la gastronomía y construir una narrativa común que permita posicionar los sabores dominicanos internacionalmente.
“El mundo ya no viaja solamente por destinos; viaja por experiencias auténticas, memorables y culturalmente relevantes. La gastronomía no es solo una categoría turística, es una plataforma de desarrollo e identidad”, afirmó López.

Como referentes, citó a Perú, España, México y Japón, países que, según expuso, han utilizado su cocina como herramienta de diplomacia cultural y como motor de reputación internacional. En ese contexto, destacó que la gastronomía debe contar una historia vinculada con la identidad y la comunidad.
El empresario también planteó una visión territorial para impulsar la proyección culinaria nacional. Propuso que Santo Domingo se encamine a convertirse en la Capital Gastronómica del Caribe antes de 2030, mientras Santiago sea posicionada como el Centro del Sabor Criollo Dominicano.
Asimismo, planteó valorar las distintas regiones y provincias como parte de un patrimonio histórico y culinario único, aprovechando la infraestructura turística y la conectividad del país.
Preservar para innovar
López advirtió que la protección del patrimonio gastronómico debe ocupar un lugar central en la estrategia nacional. Señaló que cada receta que desaparece representa también una pérdida de la memoria colectiva dominicana.
No obstante, consideró que preservación e innovación deben avanzar juntas, de manera que la tradición culinaria pueda evolucionar sin perder sus elementos esenciales.
Al concluir su participación, hizo un llamado al Gobierno, la academia, productores, chefs y ciudadanía a integrarse en una iniciativa colectiva para impulsar la gastronomía como elemento de identidad y proyección internacional.
“El mundo ya conoce nuestras playas y la calidez de nuestra gente. Ahora es momento de que descubra nuestros sabores que trascienden”, concluyó ante el auditorio del Aula Magna.
