
La Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó la reforma constitucional impulsada por el presidente Nayib Bukele que permite la cadena perpetua para «homicidas, violadores y terroristas» y radicaliza el modelo penal. Para el representante del Movimiento de Víctimas del Régimen de Excepción, Samuel Ramírez, la aprobación de la reforma abre la puerta «para que puedan incluirse trabajadores de derechos humanos y líderes sociales».