Viajar durante ocho años para apenas llegar al punto de partida parece una contradicción. Para BepiColombo es exactamente lo que ocurrió. La misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) despegó en octubre de 2018 y desde entonces atraviesa el sistema solar interior. Ahora comienza finalmente el proceso que permitirá colocar sus instrumentos alrededor de Mercurio y contestar algunas de las principales incógnitas del planeta más cercano al Sol.
El primer paso ya terminó con éxito. El 3 de septiembre, cuando se encontraba a unos 3.3 millones de kilómetros de Mercurio, BepiColombo se desprendió del Mercury Transfer Module (MTM), el módulo que proporcionó energía y propulsión durante su viaje. La ESA confirmó la separación mediante señales recibidas por sus antenas de espacio profundo y señaló que todos los sistemas funcionan con normalidad.
Para llegar a este punto, la nave tuvo que completar nueve sobrevuelos planetarios: uno de la Tierra, dos de Venus y seis del propio Mercurio. La complicada ruta permitió modificar poco a poco su trayectoria y velocidad para que BepiColombo pudiera quedar atrapada por la gravedad de Mercurio.
Desde que inició el viaje en octubre de 2018, los instrumentos de la misión han recorrido entre 9,000 y 10,000 millones de kilómetros, según cálculos de la propia ESA. La cifra evidencia lo complicado de llegar a otros planetas considerando el desplazamiento orbital pues, si el viaje pudiera hacerse en línea recta justo durante el máximo acercamiento entre ambos mundos, bastaría con recorrer unos 77 millones de kilómetros.
La separación del MTM es apenas el comienzo de una fase de llegada que se extenderá durante los próximos siete meses. Por ahora, los dos orbitadores de la misión, Mio y MPO, permanecerán unidos mientras continúan acercándose a Mercurio. El 21 de noviembre deberán entrar juntos en una amplia órbita alrededor del planeta. Entre el 9 y 10 de diciembre se separarán. La fase científica comenzará formalmente el 6 de abril de 2027.
Sobre la misión BepiColombo
La misión BepiColombo supone el regreso de una nave a la órbita del planeta después de más de una década. La última fue MESSENGER, de la NASA, que orbitó Mercurio entre 2011 y 2015, cuando agotó su combustible y terminó estrellándose contra su superficie. Este vuelo dirigido por la ESA y la JAXA representa la segunda misión de la historia en instalarse alrededor del planeta y la primera que lo estudiará simultáneamente con dos orbitadores.
BepiColombo lleva consigo dos observatorios. El Mercury Planetary Orbiter (MPO), de la ESA, será el encargado de estudiar principalmente el propio planeta. Sus instrumentos permitirán mapear la superficie, analizar su composición, medir su topografía, estudiar su interior y caracterizar su campo magnético. También observará la tenue capa de partículas que rodea Mercurio, conocida como exosfera.
Mio es el otro orbitador. Desarrollado por JAXA, se concentrará principalmente en el espacio que rodea al planeta. Medirá el campo magnético, las partículas cargadas, las ondas de plasma, el polvo y la interacción entre Mercurio y el viento solar. La posibilidad de realizar mediciones simultáneas desde dos regiones diferentes permitirá estudiar su magnetosfera de una manera que ninguna misión anterior pudo hacerlo.

