El enigma de los niños momificados de Llullaillaco: estudio replantea el propósito de los sacrificios en el Imperio inca


La capac cocha, uno de los rituales más importantes y solemnes del Imperio inca, pudo haber estado influido por motivaciones políticas y no únicamente religiosas. Esta es la conclusión de un nuevo estudio realizado por un equipo multidisciplinario de investigadores internacionales que logró datar con mayor precisión el entierro de Llullaillaco, un sitio ceremonial donde se practicaban sacrificios humanos, principalmente de niños y mujeres jóvenes, con el propósito de preservar el orden cósmico, honrar a las deidades o conmemorar acontecimientos trascendentales, como victorias militares.

El santuario fue descubierto a finales de la década de 1990 en la cima del volcán Llullaillaco, ubicado en el norte de la frontera entre Argentina y Chile. En ese lugar fueron encontrados los cuerpos momificados de una adolescente de aproximadamente 14 años (conocida como «La Doncella»), una niña de seis años y un niño de siete años, acompañados por numerosas ofrendas ceremoniales. El asombroso hallazgo se convirtió en una de las evidencias más relevantes de la práctica incaica de la capacocha.


Estudio del material genético de humanos prehispánicos.

Investigadoras logran el conjunto de datos paleogenómicos y prehispánicos de humanos más extenso para México.


Las primeras investigaciones situaron el entierro entre 1430 y 1520 d. C., un intervalo temporal demasiado amplio para relacionarlo con acontecimientos específicos del Imperio inca. Con el objetivo de precisar la fecha de este emblemático ritual, investigadores de Polonia, Argentina y Estados Unidos desarrollaron un nuevo análisis. Según se describe en el estudio publicado en la revista Archaeometry, los especialistas examinaron hojas de coca, semillas de mandioca y granos de maíz recuperados entre las ofrendas funerarias de “La Doncella” mediante dos técnicas complementarias.

En una primera etapa aplicaron datación por radiocarbono para determinar la antigüedad de los restos vegetales. Estos materiales fueron seleccionados porque procedían de plantas de ciclo de vida corto, lo que implica que únicamente absorbieron carbono atmosférico durante un periodo limitado de crecimiento. Esta característica permite estimar con mayor exactitud el momento en que fueron recolectados y utilizados durante la ceremonia.

El análisis incorporó además una calibración especial adaptada a las regiones ocupadas por el dominio incaico. Debido a que la extensión territorial del imperio abarcaba zonas influenciadas por patrones atmosféricos tanto del hemisferio norte como del hemisferio sur, los investigadores desarrollaron un modelo de calibración mixto. Para las hojas de coca emplearon una calibración basada en un 100% en las condiciones atmosféricas del hemisferio sur; para la mandioca utilizaron una combinación de 30% hemisferio norte y 70% hemisferio sur; mientras que para el maíz aplicaron una proporción de 60 y 40%, norte y sur, respectivamente. Este procedimiento permitió reducir posibles errores derivados de las diferencias atmosféricas regionales y aumentar significativamente la precisión cronológica de los resultados.

A ello se sumó un análisis de isótopos estables de carbono, nitrógeno y oxígeno presentes en los tejidos vegetales. Esta metodología permitió reconstruir las condiciones ambientales en las que crecieron las plantas e identificar las posibles regiones de procedencia de los cultivos, aportando información adicional para interpretar los datos obtenidos.

Imperio Inca sacrificios humanos

El contexto funerario de “La Doncella” de Llullaillaco y las relaciones entre los artefactos asociados.

Cortesía Archaeometry/Johan Reinhard

Más allá de complacer a las deidades

Los resultados redujeron la ventana temporal del ritual a un periodo de apenas 45 años, comprendido entre 1462 y 1507. Además, los especialistas estimaron que el entierro de Llullaillaco probablemente tuvo lugar alrededor del año 1489.

La nueva cronología sugiere que los sacrificios realizados en la zona pueden vincularse con los reinados de Túpac Inca Yupanqui y de su sucesor, Huayna Cápac.

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