
El desarraigo, la memoria y las heridas del exilio venezolano se transforman en una experiencia artística que combina fotografía y música. Las artistas Oleñka Carrasco y La Chica unen sus talentos en El caos que me da la vida, Atlas de un país imaginado, una instalación inmersiva que evoca los paisajes, las tradiciones y los recuerdos de Venezuela. La exposición, presentada en Normandía, propone un recorrido sensorial por la identidad de un país que permanece vivo en la memoria de quienes lo dejaron.
Las artistas Oleñka Carrasco y Sophie Fustec, conocida como La Chica, unen fotografía y música en El caos que me da la vida, Atlas de un país imaginado, una instalación inmersiva que explora el exilio, la memoria y los vínculos con Venezuela.
El proyecto, ganador del Premio Swiss Life à 4 mains, se presenta en Les Franciscaines de Deauville, en Normandía. A través de fotografías tomadas fuera de Venezuela, pero inspiradas en sus paisajes y tradiciones, y de una banda sonora original compuesta por La Chica, la muestra reconstruye la identidad de un país desde la distancia.
Los ríos, el mar Caribe y el carnaval de El Callao, en el estado Bolívar, son algunas de las referencias culturales de la exposición. Para ambas artistas, esta colaboración también representa una oportunidad de explorar sus propias heridas y la relación personal que mantienen con Venezuela.
La muestra permanecerá abierta al público hasta enero de 2027 en Deauville y también dio origen a un libro-disco del mismo nombre.
