¿Valió la pena? La guerra en Irán y la sutil ruptura republicana con Trump tras el fiasco en las midterms


«La razón por la que perdimos es la guerra (…) Si quieren argumentar que valió la pena, que perder el Senado durante los próximos seis años valió la pena, entonces háganlo». Así se expresó J.D. Vance, el vicepresidente de Estados Unidos, tras la derrota de los republicanos en las midterms del 3 de noviembre, en las que los demócratas se quedaron con el control de ambas cámaras del Congreso.

Vance, que se baraja como una de las principales cartas republicanas para las elecciones presidenciales de 2028, buscó distanciarse así no solo del derrumbe en las elecciones, sino también de las decisiones de Donald Trump sobre la guerra en Irán y sus secuelas.

Por su parte, Trump admite que la guerra en Irán provocó la caída republicana, pero insiste en que sí valió la pena. “Sí lo creo. Sí”, respondió el miércoles a la prensa. “Si tuviera que volver a hacerlo, volvería a hacerlo porque a largo plazo es la única respuesta (…) No se le puede permitir a Irán tener un arma nuclear”.

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Una pancarta que muestra al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump , al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, al vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, y al enviado especial de los Estados Unidos, Steve Witkoff, en una calle de Teherán, Irán, 3 de noviembre de 2026.
Imagen de portada: Una pancarta que muestra al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump , al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, al vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, y al enviado especial de los Estados Unidos, Steve Witkoff, en una calle de Teherán, Irán, 3 de noviembre de 2026. via REUTERS – Majid Asgaripour

El profesor Osamah Khalil, director del Programa de Relaciones Internacionales de la Universidad de Syracuse, opina que lo que busca Vance, si no logra cambiar la postura de Trump ante la guerra, «es al menos marcar cierta distancia con respecto a esa política cuando se presente a las elecciones presidenciales de 2028».

«Las elecciones de mitad de legislatura de 2026 en EE. UU. supusieron un rechazo rotundo a las políticas del presidente Trump durante su segundo mandato, en particular a la guerra con Irán. La declaración de Vance indica que los sectores del Gobierno que desean una solución negociada para poner fin al conflicto lo antes posible están intentando utilizar los resultados de las elecciones de mitad de legislatura para influir en el presidente Trump», afirma el experto a France 24 en Español.

«Pero, si eso fracasa, Vance podrá al menos marcar cierta distancia con respecto a esa política con miras a las presidenciales», subraya Khalil, también historiador especializado en las relaciones exteriores de EE. UU. y el Medio Oriente moderno.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reacciona mientras responde a las preguntas de los periodistas durante un acto para firmar un decreto presidencial por el que se crea un grupo de trabajo contra el fraude dirigido por el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en Washington D. C., EE. UU., el 16 de marzo de 2026.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reacciona mientras responde a las preguntas de los periodistas durante un acto para firmar un decreto presidencial por el que se crea un grupo de trabajo contra el fraude dirigido por el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en Washington D. C., EE. UU., el 16 de marzo de 2026. REUTERS – Jonathan Ernst

Otros analistas concuerdan en que la declaración de Vance es un intento de apartarse de una política impopular y comenzar a moldear un camino propio de cara a las elecciones presidenciales de 2028. Los críticos, por su parte, apuntan a una postura «desleal».

“Francamente, fue una deslealtad hacia el presidente (…) Lo único que oí fue: ‘Perdimos por la guerra con Irán’…“(Trump) dice que fue lo correcto. ¿Por qué su vicepresidente dice algo diferente? Porque quiere presentarse a la Presidencia”, comentó Marc Thiessen, comentarista político conservador, a la cadena ‘Fox’.

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Las dos orillas republicanas frente a Trump

Las declaraciones de Vance y de Trump reafirman la existencia de dos orillas en el Partido Republicano.

Por un lado, están los que, como Vance, apuntan a dejar el intervencionismo exterior, y los republicanos tradicionales, partidarios de una política internacional dura y de un cambio de régimen en Irán, por ejemplo.

Pero para los votantes, el rumbo debería ser en cuatro ejes. Según una publicación del vicepresidente: «poner fin a la guerra en Irán, centrarse en el costo de vida y la inflación, priorizar los intereses de Estados Unidos y cambiar la relación con Israel«.

No obstante, dentro de la línea más tradicional, voces como la de Ari Fleischer, portavoz de la Casa Blanca en el gobierno de George W. Bush, consideran que el problema no fue la guerra, sino parar la ofensiva en medio de ella. Esto le respondió a Vance: 

«Señor, vicepresidente: Permítame presentar una perspectiva diferente. El problema no fue la guerra en Irán. Fue el alto el fuego. Si inicias una guerra, debes ganarla y terminarla; de lo contrario, no la inicies», dijo Fleischer en X.

El propio presidente estadounidense desestimó cualquier responsabilidad por la derrota de su partido en las midterms. Según él, los republicanos habrían ganado con facilidad si él hubiera figurado en la papeleta. 

Ese análisis de Donald Trump sobre los resultados es «ridículo», cuestionó Jason Roe, estratega republicano de Michigan entrevistado por ‘The New York Times‘. Para él, el presidente es, por el contrario, «el artífice del colapso» del partido.

Bajo esas miradas, «dentro del Partido Republicano existe una creciente incertidumbre sobre el rumbo que debe tomar», declaró Matt Dole, presidente local del partido en el condado de Licking, en Ohio, al medio ‘Politico‘. 

«El movimiento MAGA del presidente Trump también se ha dividido en torno a las guerras en Irán y Gaza, así como a las relaciones con Israel. Cabe esperar que estas tensiones se intensifiquen durante los dos últimos años de la presidencia de Trump y se prolonguen hasta la campaña de 2028″, prevé Khalil.

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¿Una carrera hacia 2028 apartándose de Trump?

Las elecciones de medio mandato, con un Congreso ahora controlado por los demócratas, dan paso ahora a la carrera por la Presidencia de 2028, a la que Donald Trump no puede presentarse.

Además de Vance, en una posible baraja republicana figuran el actual jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, y el gobernador saliente de Florida, Ron DeSantis, quienes también preliminarmente apuntan a una distancia de Trump, en medio de un cruce de culpas por el resultado de las midterms.

Archivo: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escucha al secretario de Estado, Marco Rubio, durante una mesa redonda sobre deportes universitarios en la Casa Blanca en Washington, D.C., el 6 de marzo de 2026.
Archivo: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escucha al secretario de Estado, Marco Rubio, durante una mesa redonda sobre deportes universitarios en la Casa Blanca en Washington, D.C., el 6 de marzo de 2026. © Reuters/Nathan Howard

Al respecto, Dick Wadhams, consultor republicano de Colorado, explica que la mayoría de los candidatos que perdieron contiendas clave para el Senado en estados conservadores fueron elegidos o respaldados por el presidente. «No fue un voto a favor de los demócratas», afirmó a ‘The New York Times’. «Fue un voto en contra de Trump».

En esa línea, de acuerdo con el diario británico ‘The Independent’, el secretario de Estado Marco Rubio, que buscó fallidamente la nominación presidencial republicana en 2016, estaría evaluando dejar el cargo para distanciarse de Trump antes de lanzar su candidatura. Esa versión fue calificada por el Departamento de Estado de noticia falsa.

Sobre la potencial candidatura de Rubio, Newt Gingrich, expresidente republicano de la Cámara de Representantes, señaló que las primarias del partido están «completamente abiertas» tras el resultado del martes y que el número de personas que prefieren al actual secretario de Estado frente a Vance «es impresionante». 

Por su lado, el gobernador saliente de Florida, Ron DeSantis, que disputó sin éxito con Donald Trump la candidatura republicana en 2024, también parece estar moviéndose con discreción, pero lanzando dardos.

El gobernador saliente de Florida, Ron DeSantis (d), que disputó sin éxito con Donald Trump (i) la candidatura republicana en 2024, también parece estar moviéndose con discreción hacia la carrera por la Casa Blanca de 2028.
El gobernador saliente de Florida, Ron DeSantis (d), que disputó sin éxito con Donald Trump (i) la candidatura republicana en 2024, también parece estar moviéndose con discreción hacia la carrera por la Casa Blanca de 2028. © Logan Cyrus, Eva Marie UZCATEGUI / AFP/Archives

Al comentar la pérdida de terreno en las midterms, DeSantis lamentó que el margen de victoria de los demócratas va a dificultar que los republicanos recuperen el control del Congreso en 2028.

«Puede que no tengamos ninguna posibilidad de recuperar el control del Senado hasta 2032», añadió el republicano.

Y en cuanto a las presidenciales de 2028, comentó: «Habrá aspectos de Trump que los republicanos querrán imitar, pero si el público exige un rumbo diferente en ciertos temas, entonces surgirá la cuestión del compromiso. Si adoptas posturas distintas, creo que Trump probablemente te dedicará duras palabras en Truth Social. (…) ¿Serán las elecciones de 2028 la elección de la continuidad, otro mandato de Trump o la elección del cambio?».

Para Ron DeSantis, la solución consiste en mantener algo del legado de Trump y, al mismo tiempo, atreverse a realizar cambios en ciertos temas. 

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Imagen de portada: © France 24

Tras las elecciones de mitad de mandato, los pesos pesados ​​republicanos se han mostrado críticos y, a la vez, sutiles, pero el mensaje en la sombra es perfectamente claro: después de diez años de trumpismo, es hora de que el partido se redefina y encuentre su nueva voz.

«El presidente Trump ha entrado en la etapa de «lame duck» (pato cojo), con índices de popularidad históricamente bajos y un inestable punto muerto con Irán que contribuyó a su derrota aplastante en las urnas. Si espera salvar los dos últimos años de su presidencia y su legado, así como mantener el movimiento MAGA, es esencial, primero, que ponga fin rápidamente a la guerra con Irán», cierra Khalil.

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Con Reuters, EFE, AP y medios locales

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