
La Administración de Donald Trump demanda al estado de Alaska para impedir, de manera preventiva, la certificación de los resultados de la elección al Senado si el candidato republicano en el cargo pierde por un margen estrecho. ¿La razón? El mandatario justifica que los votantes podrían confundirse, debido a que dos conservadores en la boleta tienen nombres casi idénticos.
La demanda del Departamento de Justicia, presentada el jueves ante un tribunal federal en Anchorage, pone de manifiesto la disposición del Gobierno de impugnar los resultados de las elecciones de mitad de mandato del próximo 3 de noviembre, las cuales determinarán el control del Congreso de Estados Unidos —donde, actualmente, los republicanos mantienen un control ajustado de ambas cámaras—.
La Administración ha adoptado una postura cada vez más agresiva con respecto a la supervisión electoral, exigiendo a los estados datos sobre el registro de votantes y sosteniendo que se requieren medidas más estrictas para garantizar la confianza pública en el proceso electoral. Los críticos, entre ellos funcionarios electorales tanto demócratas como algunos republicanos, consideran que estas acciones representan una extralimitación federal.
El control del Senado podría depender de lo que ocurra en Alaska, donde el senador republicano en funciones, Dan S. Sullivan, mantiene una contienda muy reñida contra la demócrata Mary Peltola.
La demanda, que señala como demandados a los funcionarios electorales estatales y locales, cuestiona la presencia de otro candidato en la contienda —también republicano y llamado Dan J. Sullivan Jr.—, alegando que participa en la elección «con la intención de inducir a error a los partidarios del senador Sullivan para que voten por él».
«Fui yo quien dijo que lo hicieran»
El Departamento de Justicia solicita a un juez que bloquee la certificación de cualquier resultado «que pueda verse afectado por la confusión de los votantes», a fin de permitir «una investigación para determinar si los votos emitidos a favor de Daniel J. Sullivan tenían, en realidad, la intención de ser para el senador Sullivan».
El viernes 23 de octubre, Trump confirmó a la prensa que respalda la demanda: «Fui yo quien dijo que lo hicieran». Un portavoz del Departamento de Justicia declaró que la agencia está tomando las «medidas necesarias para garantizar que esta candidatura frívola no socave la integridad de las elecciones en Alaska ni la voluntad de sus votantes».
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EE. UU. se prepara para posible interferencia electoral por parte del Gobierno
Funcionarios electorales de todo el país han señalado a la agencia de noticias Reuters que se están preparando ante una posible interferencia federal en los comicios, lo que incluye desafíos legales y disputas sobre la votación que podrían obstaculizar la certificación de los resultados.
Trump tiene un largo historial de cuestionar los resultados electorales y alentar a sus seguidores a impugnar aquellos que considera desfavorables.
La otra senadora de Alaska, Lisa Murkowski —quien pertenece al mismo Partido Republicano que Trump—, afirmó que el Departamento de Justicia «nunca debería haber presentado esta demanda».
Expertos en derecho electoral sostienen que la querella carece de fundamento y busca obtener medidas que no están contempladas por la legislación federal.
«En resumen, al igual que muchas otras comunicaciones del Departamento en los últimos años, esta parece diseñada más para ganar titulares de prensa que para triunfar en los tribunales», escribió Derek Muller, profesor de Derecho de la Universidad de Notre Dame, en una entrada de blog, añadiendo que «el argumento jurídico es uno de los peores que he visto jamás».
El Gobierno de Trump «no tiene absolutamente ninguna autoridad para dictar a Alaska cuándo o cómo certificar los resultados de sus elecciones al Senado», señaló David Becker, del Center for Election Innovation and Research —una organización apartidista que asesora a funcionarios electorales—, y agregó que «esta cuestión ya ha sido objeto de un litigio exhaustivo ante los tribunales de Alaska».
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“Simplemente no hay mucho margen para la confusión”
El candidato Sullivan —quien no ocupa actualmente ningún cargo público y ha trabajado anteriormente para el Servicio Forestal de EE. UU. y como maestro de primaria— presentó su candidatura el 29 de mayo con el objetivo de desbancar a Dan S. Sullivan y «poner a Alaska en primer lugar», según su sitio web de campaña, el cual promocionaba el mensaje: «Dan Sullivan desafía a Dan Sullivan por un escaño en el Senado de EE. UU.».
En entrevistas con la prensa estadounidense, Dan J. Sullivan ha negado que su intención sea generar confusión o desviar votos destinados a Dan S. Sullivan.
El pasado junio, la Corte Suprema de Alaska autorizó que el aspirante Sullivan apareciera en la boleta electoral. Su nombre figurará sin afiliación política, mientras que el senador aparecerá identificado como el titular republicano en el cargo. Peltola, la candidata demócrata, declaró el viernes a MS NOW que, dada la forma en que los candidatos aparecen en la boleta electoral, “simplemente no hay mucho margen para la confusión”. La demanda “envía el mensaje de que Dan Sullivan no considera que los habitantes de Alaska sean lo suficientemente perspicaces como para saber exactamente por quién están votando”, añadió.
El índice de aprobación de Trump ha caído a un mínimo histórico, afectado por el aumento de los precios del diésel y la gasolina durante la guerra en Irán, una situación que ha resultado sumamente impopular entre los votantes.
Las encuestas de opinión pública sugieren que los republicanos podrían perder el control de una o ambas cámaras del Congreso, lo que probablemente limitaría la capacidad de Trump para implementar parte de su agenda política durante los dos últimos años de su Presidencia.
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Este artículo fue adaptado de su versión original en inglés
Con Reuters
