Lady Gaga y Lena Dunham vuelven a poner en el foco el debate sobre la gestación subrogada y las implicaciones de una práctica rodeada de controversia sobre los derechos, la autonomía y la posible vulnerabilidad de las mujeres que gestan por sustitución. En Ellas Hoy también miramos hacia Brasil, donde el voto femenino tendrá un peso central en las elecciones entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, y abordamos el debate sobre la interrupción voluntaria del embarazo con motivo del Día de Acción Global por el aborto seguro y legal.
En 2025, la noticia de la maternidad de la emblemática escritora feminista Chimamanda Ngozi Adichie, quien dio la bienvenida a gemelos por subrogación, sacudió una vez más el que ha sido uno de los grandes cismas en las conversaciones de derechos humanos: el alquiler de vientres.
En la palestra pública se discutió la legitimidad de una decisión de quien es referente de derechos y una acérrima denunciante de sistemas de opresión y violencia contra las mujeres. Aunque la nigeriana fue ampliamente criticada por esta práctica, fuertemente vinculada con una usual pobreza y vulnerabilidad de quienes aceptan gestar para terceros, el debate menguó cuando se conoció el fallecimiento de uno de sus bebés de menos de dos años tras una negligencia médica.
Pero esta conversación, que cada cierto tiempo vuelve a estar en los focos mediáticos, revivió intempestivamente este 2026 cuando los titulares anunciaron que dos famosas, primero Lady Gaga y luego Lena Dunham, ambas declaradas feministas, se hicieron madres por vientres de alquiler.
Por medio de un artículo en la revista Vogue, Dunham, quien es conocida por crear y protagonizar en la serie de televisión ‘Girls’ y que en el pasado tuvo que someterse a una histerectomía, dio a conocer cómo fue el proceso de contratar a una subrogada y hacer la transferencia embrionaria.
“En los meses previos a la transferencia embrionaria, mientras conocía a nuestra madre subrogada y ganaba confianza en ella, los sentimientos que creía que estarían presentes no aparecieron: celos, porque esta mujer podía hacer por un niño —por mi hijo— lo que yo no podía”, explicó la actriz en su carta.
En el pasado, Dunham se había alineado publicamente con varios de los postulados de la fallecida periodista y escritora feminista, Gloria Steinem. Una figura que se posicionó públicamente en contra del alquiler de vientres en Estados Unidos.
«Como se ha visto aquí y en otros países, esto perjudica y pone en peligro a las mujeres involucradas, especialmente a aquellas que sienten que tienen pocas o ninguna alternativa económica», aseveró Steinem en un ensayo sobre el tema.
Gracias a esto, la artista fue el centro de una oleada de críticas por parte de determinados sectores del feminismo que cuestionan el aprovechamiento de las desigualdades y los dilemas éticos con lo que, según ellas, se lleva a cabo esta práctica.
Caso similar al de la cantante Lady Gaga y otras celebridades estadounidenses, que han recurrido a la gestación subrogada para acceder a la maternidad.
Durante años la estrella del pop se ha mostrado como un ícono progresista alineado con las causas del feminismo, por lo que también ha sido el blanco de cuestionamientos.
Desde Barcelona, conversó con France 24 Núria González López, abogada especialista en Derechos Humanos, activista feminista de la plataforma Catab (Catalunya abolicionista plataforma feminista), y autora del libro ‘Vientres de alquiler. la mala gente’.
“Se está poniendo de manifiesto que cualquier persona con dinero, puede acceder a cualquier cosa. Y eso hace que los bebés, en lugar de ser tratados como personas, sean tratados como bienes de consumo”, esgirme González López.
En Estados Unidos, el alquiler de vientres está legalizado con matices en cada estado. Sin embargo, en gran parte del territorio del país se puede utilizar esta técnica siendo mayor de edad y sin la necesidad de tener una pareja estable probada. Además, se puede escoger si la gestación se hace o no con embriones propios.
Según la clínica Illume Fertility, el precio promedio para subrogar un vientre en la nación norteamericana oscila entre los 100.000 y 140.000 dólares. Un precio elevado al que buena parte de la población no puede acceder.
En contraposición, esta técnica de natalidad está prohibida en gran parte de los países europeos. De hecho, desde 2022 en España se considera una violencia contra la mujer.
Mientras que en los países latinoamericanos, los vacíos de la legislación vigente, ha provocado que naciones como Colombia se conviertan en un destino apetecido por extranjeros para contactar mujeres empobrecidas y alquilar su vientre.
«Es una violencia sexual, es una violencia contra la libertad, es una violencia reproductiva y es una violencia simbólica, porque en los sitios en donde se vende este falso altruismo, pues siempre hay una compensación económica, se emite el mensaje de que las mujeres no valen», expone Núria González López.
¿Inclinarán las mujeres la balanza en las elecciones en Brasil?
Las mujeres representan el 52,8% de las personas habilitadas para votar este próximo 4 de octubre en las elecciones generales de Brasil.
Sin embargo, la participación en política del género femenino no se ve representada de igual manera en los tarjetones.
Solamente dos de las 12 candidaturas a la Presidencia están lideradas por una mujer. Mientras que al sumar las estaduales y legislativas, las aspiraciones femeninas solamente constituyen el 35,09% del total.
“Tenemos cuotas para las mujeres, pero este mínimo no es suficiente, porque las mujeres que entran en el Parlamento no necesariamente luchan por la igualdad de derechos entre las mujeres y los hombres. Ellas acatan esta estructura del capitalismo y el patriarcado, afirma una seguidora del Partido de los Trabajadores y de la candidatura de Luiz Inácio Lula da Silva.
En la otra orilla política, la candidatura del ultraderechista Flávio Bolsonaro intenta capitalizar el voto evangélico, afincado en buena medida en los llamados “valores tradicionales y de la familia”.
“Votemos a una mujer fuerte e íntegra”, dice una simpatizante del Partido Liberal entrevistada por France 24.
Aunque, algunos sectores de cristianas evangélicas buscan alejarse de esta visión y piden más protagonismo para el género femenino.
“Después de cuatro años de Gobierno de Lula, creo que muchas personas dentro de las iglesias pentecostales, personas que se beneficiaron de programas sociales y los datos están cambiando”, dice una mujer cristiana entrevistada en un templo progresista.
Una posición que será decisiva para saber quién gobernará a la potencia sudamericana durante los próximos cuatro años.
Las mujeres del mundo defienden sus derechos en el 28S
Este 28 de septiembre, se celebró el 28S: Día de Acción Global por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito.
En las principales capitales de América Latina, miles de mujeres se movilizaron para defender los derechos adquiridos o para exhortar a la despenalización de esta práctica, que aún está criminalizada en varias naciones del continente.
En Ecuador, centenares de manifestantes salieron a las calles de Quito para exigir un cambio de fondo en la legislación vigente.
Hoy en día, en la nación andina las mujeres que abortan se enfrentan a penas entre seis meses y dos años de cárcel. Únicamente se autoriza la interrupción del embarazo cuando está en riesgo la vida o la salud de la mujer.
Caso similar al de Perú y varios países centroamericanos como El Salvador, Nicaragua y República Dominicana, en donde el aborto sigue siendo castigado con cárcel.
También se realizaron marchas masivas en ciudades como Bogotá y Buenos Aires o Montevideo.
Actualmente, en Argentina, Colombia y Uruguay el aborto está despenalizado con determinadas restricciones, aunque sectores políticos conservadores alineados los movimientos ultraderechistas han pedido reiteradamente que se retorne a la penalización y prohibición de esta práctica.
Es por esto que las mujeres que salieron a marchar en estas capitales, lo hicieron con la consigna de defender lo ganado tras décadas de una lucha sostenida por sus derechos.
