Brasil presentó la primera hoja de ruta global para eliminar gradualmente el uso de combustibles fósiles, acelerar la transformación de los sistemas energéticos mundiales y facilitar el cumplimiento de los compromisos climáticos. El país, que presidió la 30ª Conferencia de las Partes de la Organización de las Naciones Unidas sobre el Clima (COP30), también dio a conocer un plan de acción para detener y revertir la deforestación y la degradación de los bosques antes de 2030.
La publicación de ambos documentos responde al compromiso asumido en noviembre por André Corrêa do Lago, presidente de la COP30, de fortalecer el multilateralismo mediante la puesta en práctica de las decisiones acordadas previamente por los Estados participantes.
Durante la clausura de la cumbre climática, celebrada en la ciudad de Belém, Corrêa do Lago declaró a Reuters que las negociaciones resultan ineficaces para frenar el avance de la crisis climática si los acuerdos alcanzados no se llevan a la práctica. “Necesitamos que los gobiernos empiecen a actuar. Necesitamos cambiar radicalmente la forma en que los gobiernos abordan el cambio climático. Para lograrlo, necesitamos que los ministros de finanzas, infraestructura y transporte participen en las negociaciones”, subrayó.
De acuerdo con la presidencia de la COP30, las hojas de ruta fueron elaboradas tras consultar a distintos actores involucrados y autoridades de diversos países. Ambos documentos reconocen que, si bien todas las naciones tienen una responsabilidad en la lucha contra el cambio climático, no cuentan con las mismas condiciones ni los recursos necesarios para enfrentar el problema.
Por esta razón, las medidas propuestas deben considerar las diferencias en materia de desarrollo, capacidades económicas y contribuciones históricas a la crisis climática. Este principio también debe aplicarse dentro de cada país, ya que tanto las responsabilidades como los efectos del calentamiento global se distribuyen de manera desigual entre la población. Mientras los sectores con mayores ingresos suelen disponer de más recursos para adaptarse, las comunidades menos favorecidas enfrentan una vulnerabilidad mayor.
Propuestas para eliminar el uso de combustibles fósiles en todo el mundo
Pese a estas consideraciones, la hoja de ruta para eliminar gradualmente los combustibles fósiles sostiene que abandonar el carbón, el petróleo y el gas constituye una transición inevitable, urgente y posible, independientemente de las condiciones económicas y energéticas de cada nación.
El documento señala que la transformación energética mundial ya está en marcha, como demuestra el crecimiento de las energías renovables, la electrificación y las mejoras en eficiencia energética. Estos avances pueden generar oportunidades económicas, fortalecer la seguridad energética, disminuir la dependencia de los mercados internacionales de combustibles fósiles y favorecer el desarrollo de nuevas industrias.
Sin embargo, advierte que abandonar estas fuentes requiere una estrategia práctica y efectiva. Para ello, los países deben reducir progresivamente tanto la cantidad de combustibles fósiles que producen como la que consumen, al tiempo que amplían sus fuentes de energía de bajas emisiones. El propósito es evitar que este proceso provoque escasez de suministro o incrementos descontrolados de los precios.
En consecuencia, el plan propone una serie de mecanismos para lograr “una transición justa, ordenada y equitativa” que permita alcanzar las emisiones netas cero para 2050. Entre las herramientas planteadas destaca el Índice de Preparación para la Transición de Belém, diseñado para ayudar a los gobiernos a identificar su grado de exposición a los combustibles fósiles y las capacidades con las que cuentan para avanzar hacia otros modelos energéticos.
El instrumento contempla tres pilares. El primero analiza la demanda energética a partir del uso de combustibles fósiles en sectores como el transporte, la industria y los entornos urbanos. Esto permite identificar dónde es necesario reducir el consumo de fuentes contaminantes y qué oportunidades existen para impulsar alternativas de bajas emisiones.

