
Durante 50 horas, miles de personas hicieron algo para lo que, en teoría, internet ya no está hecho: esperar. Latin Mafia y Fred Again se encerraron con cámaras, computadoras y sintetizadores, para lanzar una transmisión continua a través de YouTube cuyo único objetivo era crear. El resultado fue un concierto sorpresa en el Palacio de los Deportes, con sold out en minutos.
En una época dominada por herramientas capaces de generar una canción, una imagen o un video en cuestión de segundos, el verdadero espectáculo fue presenciar el tiempo que toma crear algo. La transmisión convirtió el proceso en el producto. Y eso dice mucho del momento cultural que vivimos.
Ante los efectos de la inteligencia artificial, la audiencia parece desarrollar una nueva fascinación por aquello que conserva sus imperfecciones. Ver a una colaboración como esta en su faceta más orgánica, donde se equivocaron, tomaron descansos, discutieron un arreglo y probaron ideas fallidas, generó un fuerte vínculo con la audiencia. Una investigación publicada en BMC Psychology encontró que las personas con mayor tendencia a la nostalgia muestran menor aceptación hacia los productos culturales creados por IA, porque los perciben como menos auténticos. La autenticidad, concluye el estudio, se vuelve el principal filtro para valorar una obra cuando su origen humano está en duda.
La generación Z piensa igual. Una investigación de la Universidad de Twente encontró que este grupo percibe las obras realizadas por personas como significativamente más auténticas, y que estas generan mayor involucramiento emocional que aquellas identificadas como hechas con inteligencia artificial. No sorprende entonces que, mientras la IA acelera la producción, resurjan prácticas que parecían relegadas, como el cine rodado en película, el diseño que retoma la animación a mano, el auge del DIY, el regreso del vinilo o los videos que muestran cada etapa de fabricación de un objeto.
Christopher Nolan ha defendido repetidamente el uso de filmación en IMAX y efectos prácticos, porque considera que el proceso físico también modifica el resultado creativo. En La Odisea, la decisión de evitar imágenes creadas por computadora generó una reacción positiva en la audiencia y la crítica. Eso podría explicar por qué la transmisión de Latin Mafia y Fred Again resultó tan popular: permitía observar un producto final sin editar, algo poco común hoy en día.
Paradójicamente, la tecnología hizo posible transmitir 50 horas de trabajo para demostrar que algunas cosas siguen sin poder acelerarse. Y de alguna forma, se siente como una esperanza saber que seguimos sumamente atraídos por observar lo que las manos humanas pueden hacer. En la era de la generación instantánea, el proceso vuelve a convertirse en una experiencia digna de verse. Quizá esa sea una de las respuestas culturales más interesantes frente al avance de la inteligencia artificial: aunque una máquina pueda producir más rápido, nada se compara con la experiencia de presenciar algo creado por un humano.
