Lenovo convierte a la Fórmula 1 en un laboratorio de innovación tecnológica


La Fórmula 1 (F1) ha dejado de ser solo una competencia de potentes monoplazas. Hoy, el campeonato automovilístico más prestigioso del mundo también es un escaparate para probar y exhibir algunas de las tecnologías más avanzadas de la actualidad. Su alcance va más allá de la conducción y la ingeniería automotriz, pues abarca ámbitos como la logística, el procesamiento de datos y la transmisión de contenidos a millones de aficionados en todo el mundo.

Desde hace cuatro años, Lenovo desempeña un papel fundamental en la infraestructura que permite a la máxima categoría del automovilismo internacional operar y transmitir de manera óptima.


Autos de carreras en autopista

En una configuración de bajo arrastre, los vehículos de la Fórmula 1 eran “imposibles de conducir”, según los especialistas, por lo que también la Federación Internacional del Automóvil tendrá que idear otras soluciones.


El reto no es sencillo. Durante un fin de semana de competencia, se estima que la F1 gestiona alrededor de 650 terabytes de información, incluidos materiales de video y datos que facilitan la operación de los automóviles participantes.

En entrevista con WIRED en Español, Lee Wright, director asociado de TI de la Fórmula 1, señaló que gestionar tal cantidad de información requiere desplegar aproximadamente 65 kilómetros de fibra óptica en cada circuito. La instalación de esta infraestructura comienza unos diez días antes de cada competencia.

Esta red conecta los sistemas de telemetría, cronometraje, cámaras y micrófonos con los centros de procesamiento. Parte de la información se envía al Centro de Medios y Tecnología, ubicado en Biggin Hill, Reino Unido, donde los sistemas de Lenovo ayudan a procesar los datos y generar recursos, como gráficos, que se incorporan a las transmisiones internacionales.

Esto significa que cada Gran Premio funciona como un gran centro de datos que debe operar con precisión y eficiencia, a pesar de que la infraestructura tiene que instalarse en 24 ubicaciones alrededor del mundo.

Para Wright, el mayor desafío es el tiempo. Trasladar al equipo técnico entre las distintas sedes y garantizar que todo funcione según lo previsto representa uno de los aspectos más complejos de la operación. Sin embargo, señaló que Lenovo ha contribuido a resolver este problema mediante un modelo basado en la autosuficiencia.

“Cuando llegamos a un circuito, solo necesitamos una base de concreto para instalar nuestro edificio de adquisición de datos, agua potable, un sistema para gestionar las aguas residuales y conectividad. Nosotros llevamos todo lo demás porque eso nos permite tener condiciones predecibles. Sabemos que todo funcionará de la misma manera semana tras semana. La autosuficiencia es la manera en que hemos resuelto el desafío del tiempo y la logística de cada evento”, aseguró.

La apuesta por operaciones remotas

Uno de los aportes más destacados de Lenovo es el procesamiento de la telemetría directamente en el circuito. Esta tecnología permite recopilar y transmitir información sobre el funcionamiento de los automóviles, lo que ayuda a los equipos a supervisar su desempeño durante la carrera y tomar decisiones determinantes.

Anteriormente, ciertos datos debían viajar desde la pista hasta Reino Unido para procesarse y regresar después al circuito, un recorrido que generaba retrasos. Wright calcula que, en el caso de Australia, este trayecto podía implicar unos 300 milisegundos de latencia, un intervalo que, en las carreras de alta velocidad, puede resultar determinante.

Para solucionar este inconveniente, este año la F1 implementó una plataforma de virtualización instalada en el circuito y respaldada por servidores compactos de alto rendimiento de Lenovo.

El sistema permite procesar la información más cerca del lugar donde se genera y mantener la continuidad de las operaciones mediante dos grupos de equipos que aportan redundancia en caso de que alguno presente fallas.

Una estrategia logística basada en tecnología

Esta plataforma forma parte de una estrategia logística más amplia, diseñada para optimizar la operación técnica de la F1 mediante la reducción de los equipos que se trasladan de una carrera a otra, sin comprometer la capacidad de procesamiento.

Desde hace cerca de seis años, la categoría concentró una parte significativa de su capacidad informática en su centro de operaciones del Reino Unido. De acuerdo con Wright, esta decisión permitió disminuir tanto la cantidad de dispositivos transportados como el número de especialistas necesarios para operar los sistemas.

Previous Port Samaná proyecta un millón de visitantes anuales para 2030
This is the most recent story.