Pasé 30 minutos con el nuevo CEO de Apple y entendí por qué le dieron el trabajo


La breve ceremonia de presentación de la nueva MacBook Pro celebrada esta semana fue tan discreta como su presentador, el nuevo CEO de Apple.

John Ternus subió al escenario, de poca altura, en un espacio para eventos de Los Ángeles sin ningún tipo de fanfarria. Saludó y puso un video en el que se mostraba la primera Mac con pantalla táctil. A continuación, dejó que el modesto grupo de periodistas y creadores probara la nueva laptop y recorriera las impresionantes demostraciones de productores musicales, cineastas, fotógrafos y diseñadores de moda que la utilizaban. Ternus, que a sus 51 años se encuentra entre los más jóvenes de la alta dirección de Apple, lleva menos de dos meses como CEO. Pero este lanzamiento y una serie de anuncios recientes han dejado una cosa clara: con este “nuevo fichaje” (si se puede considerar “nuevo” a alguien con 25 años en Apple), lo importante son los productos. Quizás, como era de esperar, el momento más sonado de la presentación se produjo cuando Ternus reveló que el nuevo dispositivo recupera la iluminación del logotipo de Apple. Quizá sea un símbolo de que, en la era de la IA, Apple está transmitiendo el mensaje de que el hardware sigue mandando.

Quién es John Ternus

Unos minutos después de la presentación, me senté con Ternus, por segunda vez en dos días. Steve Jobs también solía concederme una entrevista tras sus famosas conferencias magistrales. Ternus no es Jobs, por supuesto, ni se supone que lo sea. Pero, ¿quién es?

Conocí a Ternus en 2015, cuando pasé un día con él en el Input Design Lab de Apple, un centro de pruebas situado en Cupertino. Había ascendido a vicepresidente de Mac, iPad, Ecosistema e Ingeniería de Audio, y me pareció una persona afable y con amplios conocimientos. Pasó cuatro años, al salir de la universidad, en una empresa de realidad virtual, pero desde entonces ha estado en Apple. El gancho de mi artículo en aquel momento fue cómo este directivo desconocido llevó a cabo una investigación al estilo de Javert para solucionar el extraño sonido que hacía un mouse rediseñado al deslizarse sobre una mesa.

Esa atención al detalle era un legado del perfeccionismo de Jobs, que Tim Cook mantuvo como siguiente director ejecutivo. En la década en la que Ternus coincidió con Jobs, recuerda que solo tuvo “unas pocas interacciones” con el fundador. “Pero siempre me he sentido como una especie de discípulo de las enseñanzas de Steve”, señaló Ternus. “Y luego, haber podido trabajar muy estrechamente con Tim, ha sido una gran suerte”.

Hasta ahora, a Ternus se le ha caracterizado por su destreza en materia de productos. “John tiene un gran instinto innato para los productos excelentes, y eso es lo que define a Apple”, destaca Greg Joswiak, vicepresidente sénior de marketing mundial de Apple y veterano de la empresa con 40 años de trayectoria. “Eso no se puede enseñar”. En cierto sentido, el ascenso de Ternus es similar al de Satya Nadella, de Microsoft, otro veterano de toda la vida ascendido al puesto más alto. Pero a Nadella se le pidió que arreglara una organización en crisis, mientras que Apple lleva varias décadas de buena racha. Ternus deja claro que será un motor de continuidad. Esa palabra es clave para su selección y, sobre todo, explica por qué Tim Cook y el resto del consejo de administración de Apple se sintieron tan cómodos con la elección.

La continuidad es la clave

El grado en que Ternus es un auténtico conocedor de Apple quedó claro cuando le pregunté por sus opiniones sobre lo que significa ser un líder empresarial. Le pregunté qué directores generales ajenos a Apple admiraba, y se quedó sin saber qué responder. “La verdad es que no lo he pensado”, respondió. Le pregunté si algún libro de negocios le había influido. “La verdad es que no”, contestó. “Por supuesto que he leído libros, pero hay mucho que aprender de las personas con las que tengo la oportunidad de trabajar”. De hecho, cada vez que intenté que Ternus concretara qué huella quiere dejar en Apple, eludió la pregunta y me habló de cómo va a dar continuidad al compromiso de Apple con la colaboración interna.

El colaborador clave de Ternus es probablemente Johny Srouji, el arquitecto de los chips personalizados de la empresa, una iniciativa que ha impulsado muchas de las innovaciones de la compañía en la última década. Srouji afirma que su relación será aún más estrecha, ya que Apple ha fusionado sus departamentos de ingeniería de hardware y tecnología bajo el mando de Srouji, que a su vez depende de Ternus. “John va a ser un gran CEO”, opinó. “En el fondo, es un hombre de producto, pero el arma secreta de Apple es su ADN, su cultura, y eso no va a cambiar. Recuerda que John lleva aquí 25 años. No es como si llegara y todo fuera a ser diferente”.

Previous Tres combustibles bajan y uno sube tras RD$1,516.5 millones en subsidios
Next Incertidumbre sobre el Sahara: EE. UU. y Rusia cruzan vetos sobre la misión de la ONU