En las últimas horas, el conflicto entre Rusia y Ucrania, que ya transcurre su quinto año, ha transitado entre una intensificación de los ataques y los renovados intentos de Estados Unidos por revivir los estancados diálogos de cese al fuego.
Este 4 de septiembre, Moscú lanzó una ofensiva contra uno de sus objetivos de mayor perfil en los cuatro años y medio de combates, iniciados por la invasión rusa a gran escala en febrero de 2022: un dron ruso impactó el cuartel general del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU).
Esta enigmática organización, heredera de la rama ucraniana de la KGB soviética, ha resultado vital en los esfuerzos bélicos de Ucrania, encargándose de ataques de alto impacto y gran alcance contra infraestructura bélica y energética dentro de Rusia, así como de ambiciosas operaciones, como el bombardeo en 2022 de un puente ruso que conectaba con la Crimea ocupada o el denominado ataque Telaraña en 2025, que apuntó con drones a varios bombarderos estratégicos rusos.
También se le considera un engranaje clave en los asesinatos encubiertos de altos mandos militares rusos y otras figuras a quienes Ucrania acusa de cometer crímenes de guerra, actos que Rusia ha denunciado como ataques terroristas.
Según el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, el dron ruso tenía como objetivo directo «la oficina del jefe del SBU», Oleksandr Poklad, quien, añadió el mandatario, «informó sobre los preparativos para nuestra respuesta activa a los ataques rusos».
En su comunicación por Telegram, Zelenski dijo que ordenó una represalia «apropiada y contundente y, en la medida de lo posible, similar a este ataque».
De acuerdo al alcalde de la capital –que lleva diez días bajo continuos ataques con drones de Rusia–, al menos 12 personas resultaron heridas por el impacto, que causó también una densa columna de humo negro sobre el centro histórico de Kiev, cerca de la catedral de Santa Sofía, que sufrió destrozos en las ventanas de uno de los edificios que forma parte del complejo.
Iryna Borovets, subdirectora del Instituto de Política Europea en Kiev, afirmó en X que el ataque ocurrió «a cuatrocientos metros de nuestra oficina» y que sintió cómo «las paredes temblaron» por la onda expansiva.
«Es un ataque contra una institución que defiende al país y contra el espacio urbano común, contra el corazón histórico protegido de la ciudad, que aún intentamos preservar», subrayó.
Para el ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, «el ataque ruso contra la sede del Servicio de Seguridad de Ucrania representa una escalada mayor que exige respuestas resueltas».
«Moscú lanzó este ataque durante un renovado impulso por la paz, lo que deja al descubierto su verdadero rechazo a la diplomacia«, subrayó.
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Enviados de EE. UU. preparan una visita a Moscú y Kiev
Y es que la ofensiva rusa se produjo cuando los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner se preparan para viajar a Moscú y a Kiev con la intención de reactivar las negociaciones para poner fin al extenso conflicto.
Si el jueves Zelenski había anticipado que se esperaba la llegada de los representantes de la Administración de Donald Trump «en los próximos días» para un viaje que tildó de «muy importante», este viernes precisó que los funcionarios «visitarán Moscú y luego Kiev el domingo».
Por ese motivo, el mandatario ucraniano indicó que «no habrá ataques aéreos de nuestra parte, y Rusia debe hacer lo mismo», con el objetivo de asegurar que «las conversaciones con el lado estadounidense sean lo más constructivas y sustantivas posible».
«Necesitamos buscar opciones reales sobre cómo llevar esta guerra hacia un final. Veremos qué propuestas traen Steve y Jared y qué se les dice en Moscú en respuesta», subrayó en un mensaje en video, publicado en su cuenta de X.
Por su parte, la agencia estatal rusa de noticias TASS también aseguró que Witkoff y Kushner visitaría primero Moscú y luego Kiev el sábado y el domingo, aunque el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, se abstuvo de dar confirmación y se limitó a decir que se informará a los medios si se produce esa reunión.
Kushner y Witkoff visitaron Moscú por última vez en enero, donde mantuvieron un encuentro de cuatro horas con el presidente ruso Vladimir Putin. En aquella ocasión no viajaron a Kiev, por lo que este sería su primer viaje a la capital ucraniana.
Los diálogos impulsados por Estados Unidos se paralizaron luego del último encuentro entre delegaciones de Ucrania y Rusia en febrero. Poco después, Washington focalizó su atención en la guerra que inició junto a Israel contra Irán.
Cualquier iniciativa para reactivar las negociaciones –que Putin describió el miércoles como «congeladas»– se enfrentará a posturas, por ahora, muy alejadas entre sí.
Sobre la posición de Rusia, Peskov remitió a un discurso de Putin de hace dos años, en el que establecía que Ucrania tendría que ceder la totalidad del territorio de las cuatro regiones reclamadas por Rusia y abandonar su plan de unirse a la OTAN. El portavoz presidencial tachó esa idea de «inquebrantable».
Por su parte, Kiev se niega a entregar territorios que ha defendido con éxito y a un alto costo, a la vez que rechaza las condiciones de Moscú por considerarlas equivalentes a una rendición.
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Ataques mortales en Ucrania y Rusia
Mientras la diplomacia busca hacerse un hueco, la lucha no cede en intensidad, con ataques que causaron víctimas tanto en Ucrania como en Rusia.
El jefe de la región de Odessa, Oleh Kiper, indicó que un ataque ruso «masivo» en la noche del jueves mató a una persona, hirió a otras cinco y dañó varios edificios residenciales, incluidos dos bloques de viviendas.
Del mismo modo, otros embates nocturnos de Moscú causaron la muerte de dos policías en Dnipro y tres personas heridas por drones que golpearon un edificio residencial en Kiev.
Con los frentes en el este y sur de Ucrania prácticamente estancados, Rusia ha optado por intensificar su guerra aérea en zonas civiles, con bombardeos que antes ocurrían sobre todo en la noche, pero ahora también se registran durante el día.
Por su parte, Kiev sigue apostando por su estrategia de lanzar ataques a mayor distancia contra infraestructura comercial y energética rusa, con el objetivo de elevar la presión económica y hacer sentir las consecuencias de la guerra a la población civil.
Según informaron funcionarios regionales este viernes, drones ucranianos impactaron la ciudad turística de Sochi, a orillas del Mar Negro, y el distrito cercano de Sirius. Según medios rusos, se desataron incendios en dos depósitos de petróleo, uno en cada punto atacado por Kiev.
En tanto, en la región rusa de Briansk, fronteriza con Ucrania, al menos dos civiles murieron luego de que un dron ucraniano lanzara «un dispositivo explosivo sobre una casa», denunció el gobernador en funciones local, Yegor Kovalchuk.
Con Reuters, AP y EFE
