Europa vive unas olas de calor y una grave sequía, que los científicos atribuyen al cambio climático causado por la actividad humana. La peor situación se ha vivido en España y Francia, pero la crisis no para.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, levantó el jueves 30 de julio el estado de emergencia decretado la semana pasada por un incendio forestal que amenazaba zonas cercanas a Madrid, después de que las autoridades anunciaran que ya no quedaban «focos activos».
Más de 60.000 personas habían sido evacuadas en el peor momento de los incendios, pero la mayoría ya ha podido regresar a sus hogares.
Al menos cien viviendas quedaron destruidas solo en la región de Madrid, según una evaluación inicial, pero se prevé que esa cifra aumente, según la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso.
En la aledaña provincia de Ávila, el fuego también está estabilizado. El incendio -el más grande en España desde que comenzaron los registros en 1961-, quemó unas 50.000 hectáreas y estuvo a punto de fusionarse con el de Madrid.
Pero el riesgo no para. España enfrenta esta semana una nueva ola de calor y las autoridades advierten que el riesgo sigue siendo «muy alto». De hecho, un nuevo incendio en el oeste del país, cerca de Portugal, obligó a evacuar el jueves a más de 600 personas.
Leer tambiénIncendios en Europa: tras el golpe en Francia y España, el fuego amenaza a Grecia, Portugal y Turquía
Francia, «optimista»
En Francia, vecina de España, el jueves fue el primer día «un poco optimista» desde que se originó la semana pasada un megaincendio que destruyó cerca de 240 viviendas en el suroeste del país.
«Es el primer día un poco optimista, ya que tenemos la impresión de que estamos volviendo al camino de una vida normal y de que las cosas empiezan a mejorar claramente», señala a la prensa la prefecta del departamento de Gironda, Sophie Brocas.
Tras una ligera lluvia matutina, el servicio regional de bomberos también se mostró «razonablemente optimista», ya que el fuego no se extendió más allá de las 42.000 hectáreas desde el fin de semana, si bien se mantienen «seis focos activos».
El peor incendio forestal en Francia desde 1949 obligó a evacuar a más de 220.000 personas de esta región turística cercana a la ciudad de Burdeos, en plena temporada alta de verano.
Actualmente, más de la mitad de los evacuados pudieron regresar a sus hogares, entre ellos 84.000 que fueron autorizados este jueves.
«Es el inicio del fin del fuego, pero es el comienzo de la crisis», advierte Nina Rosazza, administradora de una metalúrgica en Andernos-les-Bains, quien acudió como voluntaria a la zona en el bosque devastado de Lanton.
Leer también«No dio tiempo de agarrar nada”: huir y sobrevivir, la tragedia por los incendios en España y Francia
Una «catástrofe» ecológica en Francia
«Turísticamente, ecológicamente, visualmente, es una catástrofe a largo plazo», resume.
Aunque no hubo pérdidas humanas, los rescatistas viven con la «obsesión» de encontrar animales muertos, mientras gatos, gallinas, perros y conejos deambulan por las localidades evacuadas.
Una «brigada de rescate animal», creada de urgencia por el ayuntamiento de Lège, recorre el municipio armada con pienso, semillas y bidones de agua para «permitirles aguantar» hasta que sus propietarios regresen.
Incendios más pequeños afectaban a otras partes del sur de Francia, incluido uno declarado la noche del miércoles en Brignoles, que obligó a George Clooney y su familia a abandonar su propiedad.
Leer también«Los últimos de la lista»: la batalla por salvar a cientos de animales cercados por el fuego en España
«Días difíciles» en Grecia
Aunque la atención actual se centra en Europa occidental, la Unión Europea advirtió esta semana de que las condiciones propicias para incendios se extenderán hacia el centro del continente en los próximos días.
En la isla griega de Creta, 8.000 personas fueron evacuadas la noche del miércoles ante los incendios declarados durante la jornada y avivados por fuertes vientos cambiantes, que mataron a dos bomberos.
Un tercero falleció combatiendo las llamas cerca del puerto de Gitión, en el Peloponeso, mientras el primer ministro griego advirtió que se avecinan «días difíciles».
En la vecina Turquía, los bomberos intentaban extinguir al menos 115 fuegos activos, especialmente en las provincias de Antalya y Mugla, en la turística Riviera Turca, y en la costa de los Dardanelos (oeste). No obstante, las autoridades indicaron que 110 estaban completamente bajo control.
También en Portugal, cerca de 800 bomberos combatían un incendio forestal en la localidad norteña de Valpaços, que causó cinco heridos, según el servicio de protección civil.
con AFP y EFE
